De vez en cuando, alguien te comenta que está descontento y desilusionado, se está convirtiendo en rutina.
So
n muchos los que suspiran al ver un caso de corrupción de esos que salen a la palestra, aunque depende de quién sea dicho caso, sale a la luz en una, en otra o en ninguna. También claman al cielo por la inutilidad de otros y lloriquean una y otra vez hasta que un gadget de la marca MANZANA o HIJOY, como si de un chupete se tratara, te hace olvidar el dolor de muelas, los males menores políticos y el dinero que te están malversando. Somos idiotas! Algunos partidos se han convertido en una secta o hermandad, en la que cuando sale un Secretario General nombra al siguiente al margen de lo que puedan decir los afiliados rasos. Se ha creado una élite de familias que se turnan en las altas esferas, y se dan pocos ejemplos de eso que sale en la constitución que llaman derecho de participación, Art 23. De la gente joven, mejor ni te hablo, en algunos partidos, hasta los 30 no pueden formar parte de ellos, ya sea a nivel local, autonómico o nacional, como si los jóvenes no pintásemos nada hasta esa edad. O tal vez, será por tenerlo todo bajo control, por aquello que los jóvenes son incontrolables e impredecibles. Otros lamentan y advierten de que las ejecutivas nacionales de algunos partidos se han convertido en perritos falderos de grupos de presión, que todos conocemos. También están los profetas del saber y del entender, que ridiculizan a los demás pensantes contrarios a su mensaje. Si, hablo de esos think tanks que ofrecen consejos e ideas, menos para ellos mismos. Si, esos grupos invisibles de presión de los que antes he mencionado, esos que mueven los hilos de todo el percal.
Mucha gente que tiene una ideología sincera y positiva, que pueden dar juego y que no intervienen en el espectáculo de la política, no lo hacen porque están hasta los mismísimos…, y tienen miedo al ridículo, al que no les hagan caso, a perder el tiempo. Pues a estas personas, “jóvenos” y “jóvenas”, “hombros” y “hombras”, “personos” y “personas”jijiji!! Pues no, no voy a comentar lo de la ministra de pacotilla, esa que vive del cuento, no!! Ni loco!! Bueno, por donde iba…, ah sí, como iba explicando, para esas personas que les hace falta un empujón, y comparten lo mencionado anteriormente, que no se desanimen! que pierdan el miedo! Que tengan decisión, valentía! Como podéis comprobar, no tenéis el listón muy alto.
Hoy en día, lo que la gente pide, son cosas factibles. Nos cuentan películas siderales, con mil efectos especiales, y el cuento en el que sale un tal Skywalker, que salvará al pueblo de la maldad de un tal Darth Vader, que viene de un planeta conservador, tirano y jocoso. Todo eso de los malos y los buenos, es un cantico que resuena en las filas socialistas, ese de la memoria histórica para los muertos que me convienen, en vez de para todos.
Partidos de izquierdas y de derechas, todo eso ya no existe, nos quieren hacer ver que existe
el progresismo, lo bueno, y el neo-conservadurismo, más radical si cabe, lo malo. He de decir, que llamar progresistas a la gente de izquierdas y conservadores a los de derechas, no es nada justo por el significado de las palabras, y tampoco tiene nada qué ver con las políticas que realizan los que ostentan cada termino, pero ya me explicaré más largo y tendido cuando vuelva a hacer ruido...
A fin de cuentas, lo que quiere la gente es bienestar, vivir lo mejor posible. Dejemos la historia para los historiadores fieles a la verdad, y pensemos ¿Qué podemos ofrecer? Un programa de realizaciones viables ¡Y cumplirlas! Si alguien me lo ofrece y lo cumple, independientemente de quien lo haga, ¡Yo le votaré! Estamos hartos de pamplinas y queremos ver cumplidas todas las promesas que nos hacen antes de las elecciones, que no nos callen jamás. Y sí, animo! hagamos uso del burlado Artículo 23! Apuesta por el rocanrol!